Avanza una controvertida Ley de Espionaje en EEUU

La Cámara de Representantes de Estados Unidos dio hoy media sanción a la renovación de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), una norma que permite recolectar información digital de extranjeros fuera del país y que fue uno de los emblemas de la política antiterrorista de George Bush (hijo) después de los atentados de 2001.
Capitolio-USA

Algunos republicanos libertarios y muchos demócratas estaban en contra de renovar la ley por seis años, porque consideran que viola la privacidad de miles de individuos sin una causa concreta o válida. 
"Ningún estadounidense debería perder su derecho a la privacidad", sentenció ante los medios el senador republicano Rand Paul, de Kentucky, a modo de advertencia del debate que comenzará en la cámara alta en los próximos días.
En la Cámara de Representantes, sin embargo, el proyecto de ley fue aprobado por 265 votos a favor y 164 en contra.
El Senado tiene hasta el 19 de enero para aprobar definitivamente el proyecto de ley que votó hoy por la cámara baja, informó la agencia de noticias EFE. Ese día la norma actual expira. 
Al principio el presidente Donald Trump se había mostrado en contra de la ley FISA porque, sostuvo, podría haber sido utilizada durante la campaña electoral de 2016 para espiar a su equipo. 
El mandatario dijo esto luego de que sus propios asesores y su circulo más íntimo reconocieron que tuvieron reuniones secretas con funcionarios y personas vinculadas al gobierno ruso. 
Sin embargo, luego afirmó que la ley se refiere a "tipos malos extranjeros en territorio extranjero" y concluyó: "La necesitamos".
La ley original es de 1978, pero recién ganó la atención del público estadounidense cuando unos años después de los atentados de Al Qaeda contra las Torres Gemelas y el Pentágono, en 2001, cuando la prensa reveló su uso indiscriminado, las laxas autorizaciones de las cortes especiales y la dimensión que alcanzó el programa, inclusive sobre miles de ciudadanos estadounidenses. 
Según denunció la prensa primero y más tarde y con más detalle el ex espía Edward Snowden, las agencias federales de inteligencia y el FBI pueden pedirle a una corte FISA autorización para espiar todas las comunicaciones digitales de una persona que creen que es miembro de un ente, grupo o Estado rival extranjero.
Las agencias de inteligencia y seguridad estadounidenses no necesitan demostrar que esta persona supone un peligro inminente para el país y, en general, una autorización sobre una persona deriva en autorizaciones sobre una parte importante de su entorno, inclusive si se trata de estadounidenses.

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