Entretenimiento y oscuridad en Batman vs. Superman

Arte y Espectáculos 23 de marzo de 2016 Por
El primer tanque de 2016, de Zack Snyder, trae diversión, efectos especiales, animación y oscuridad por partes iguales. Con una trama más cercana a la última trilogía de Christopher Nolas que a las del habitantes del planeta Krypton del propio Snyder.
batman vs superman

Es una paradoja, quizá, que un especialista como Snyder en películas de superhéroes y acción animada ("300", "Watchmen", "La leyenda de los guardianes", entre varias) haya caído en el recurso estético de Nolan, con personajes carnales, cercanos a los pecados y lejos de la impoluta personalidad de, por ejemplo, "Spiderman".

Esa liviandad aparece en cuentagotas y, seguramente, será por la orientación hacia el vasto mercado estadounidense, muy propenso a los chistes fáciles en situaciones extremas, con guiños a la mundanidad y a la descompresión en batallas, guerras y destrucciones.

La clave se debe encontrar en que los productores le dieron la tarea de escribir la historia a David Goyer, uno de los guionistas junto a Chris Terrio, y que escribió la aclamada saga protagonizada por Christian Bale.

Otro de los puntos altos de este filme se encuentra en la polémica elección de Ben Affleck para suplantar a Bale en el superhéroe de Ciudad Gótica, con una interpretación que, si bien no alcanza a la del actor de "El Maquinista", se aleja de su pinta de galán para acercarse al submundo oscuro de Bruce Wayne.


Con gestos adustos, lejos de la sonrisa y momentos en los que demuestra con creces ser un ser antisocial, Affleck logra meterse en la piel del confundido Wayne que tan bien representó Michel Keaton a fines de los ´80, dirigido por Tim Burton, y devaluado posteriormente por Val Kilmer y George Clooney.

La trama del filme, al comienzo, se muestra un tanto caótica, con infundadas escenas sobre los megaconocidos orígenes de Batman, que se mezclan con los sueños de Wayne y un salvataje en África de Superman (Henry Cavill) a su inseparable y enamorada Luisa Lane (Amy Adams).

El caso de Cavill sigue siendo una incógnita, porque se acerca al ser oscuro que debe lidiar contra Batman, pero apegado a su Luisa Lane no termina de despegarse de un personaje acaramelado e inocentón, con arrebatos ególatras.

No es casualidad que haya quedado fuera del rodaje la historia personal de Superman y su familia, debido a que la empatía que genera el hombre murciélago no sólo es mayor, sino que se adapta más a las necesidades de los seres humanos, por el simple hecho de que él es humano y su rival, no.

Tampoco queda muy en claro (¿celos, quizás?) el por qué Superman quiere deshacerse de Batman, más allá de su disgusto por la forma de impartir justicia por fuera de la ley del científico multimillonario.

En cambio, Wayne ve en el Hombre de Acero una amenaza latente para la humanidad: "Tiene el poder para destruir a toda la raza humana. ¿Qué pasa si un día quiere hacerlo?", le pregunta el dueño del imperio Wayne a su mayordomo Alfred, un desdibujado Jeremy Irons, que, al contrario de los anteriores, desde su búnker subterráneo colabora de lleno con las incursiones armadas en la ciudad de su "señorito".

El debate sobre aceptar al ser diferente; las libertades individuales versus el apararto estatal; y la seguridad de los ciudadanos son el eje central durante la primera hora y media de una producción que costó 410 millones de dólares y que tendrá dos partes en 2017 ("La Liga de la Justicia") y 2018 (sobre el Caballero Oscuro).

Hacia la segunda mitad, los caminos de esas historias que se fueron contando de forma desordenada y por separado, se van uniendo en un mismo punto, personificado en el villano Lex Luthor (Jesse Eisenberg), quien no logra impartir miedo, pero que muestra una psicosis y un cinismo bastante naturales.

Es una paradoja, quizá, que un especialista como Snyder en películas de superhéroes y acción animada haya caído en el recurso estético de Nolan, con personajes carnales, cercanos a los pecados


Si ya no se entiende muy bien por qué Luthor desea exterminar a Superman, menos el por qué quiere ver muerto a Batman, más allá de algunos delirios de grandeza poco explicados.

Aquí, Batman y Superman entienden que deben unir fuerzas contra un poder superior y la trama oscura y asfixiante de la primera mitad da lugar a los miles de efectos especiales y a la destrucciones de una ciudad completa por medio de rayos, helicópteros, autos y cuerpos que vuelan por todos lados.

A pesar de que la película daba para hacerlo, Snyder prefirió que el único hilo de sangre que se muestre sea el que le sale a Superman, luego de ser debilitado por la kriptonita.

En esta segunda parte, el personaje de la sensual Gal Gadot (La Mujer Maravilla) que apareció en momentos clave en forma de código, sale a la luz para colaborar con los otros dos superhéroes y, si bien su rol es secundario, da a entender de qué se va a tratar el filme que continuará a "El Origen de la Justicia".

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