¿Megaminería o industria minera? Una oportunidad para el país

Argentina y el Mundo 03 de octubre de 2021 Por Diego Hernández *
Columna de opinión. * Ingeniero en Minas - Consultor Ecoplanet Services SAS - Miembro de OADES (Observatorio Argentino para el Desarrollo Sostenible).
Minería construcción

Para mejor entender, es necesario distinguir el prefijo mega, utilizado para dar un orden de magnitud, del uso tendencioso que algunos sectores prohibicionistas pretenden asociar con una falta de responsabilidad y descuido con el cuidado del ambiente y las personas. Dicho lo anterior, puede concluirse que el “Megarelato prohibicionista” no puede invisibilizar el real aporte de valor generado por la actividad desarrollada por la industria minera.

En Argentina la industria minera es una actividad legitima, amparada por el Código Minero de la Nación y desarrollada en un sólido y estricto marco legal, léase: Ley 25.670, General de ambiente, Ley 25.688, Gestión de aguas, Ley 25.743, Protección y tutela del patrimonio arqueológico y paleontológico, Ley 22.421, Preservación y defensa de fauna silvestre, Ley 24.585, Protección ambiental para la actividad minera, Ley 20.744 de contrato de trabajo y sus decretos reglamentarios y modificatorios, Ley 27.348 accidentes y riesgos del trabajo, Superintendencia de Riesgos de trabajo, Ministerios y Subsecretarías nacionales y provinciales del trabajo, Programas de HSEC de las compañías y más.

En el marco descrito ut-supra y considerando que el país posee una gran cantidad de recursos minerales, que la industria presenta un grado de desarrollo muy pequeño, especialmente si la comparamos con Chile, Perú y Brasil quienes superan hasta por 10 veces en miles de millones de dólares las exportaciones metalíferas de la Argentina, sumado a que la transición energética hacia energías limpias (solar, eólica, nuclear, entre otras) podrá realizarse si y solo si, el mundo dispone de minerales, se presenta un contexto de alta demanda y precios altos. En esta línea es posible citar como ejemplo a la electromovilidad, en la cual se requerirán baterías de litio para hacer funcionar un auto eléctrico, que, a su vez, utilizará 5 veces más cobre que un auto convencional o los innumerables tipos de minerales que requiere la construcción de una turbina de generación de electricidad de fuente eólica o los minerales necesarios para construir un panel fotovoltaico.

Lo escrito representa una gran oportunidad para el país. Con una industria minera pujante, ambientalmente sostenible y socialmente inclusiva es posible generar oportunidades para hacernos cargo de algunos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS metas y objetivos ONU 2030) tales como: fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar, educación de calidad, igualdad de género, entre otros.

Sin dudas, es posible el desarrollo sin descuidar el ambiente e integrando a las compañías productoras, al Estado y a la sociedad civil.

El gran desafío para nuestros gobernantes es aprovechar esta gran oportunidad y evitar que se nos pase el tren una vez más.

 

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