Lo que portaban y lo que perdieron: objetos confiscados a migrantes

Sociedad 08 de julio de 2018 Por
Un conserje habla sobre sus fotografías de las pertenencias confiscadas a los migrantes detenidos por la Patrulla Fronteriza, los que encontró tirados en la basura: peines, biblias, latas de atún que ayudan a contar la historia de quienes cruzaron la frontera.
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Para Tom Kiefer eran símbolos de humanidad.

Jabones usados. Biblias con páginas marcadas y desgastadas por rezar. Carteras con tarjetas de crédito y licencias de conducir, y muchas latas de atún sin abrir.

Durante más de una década, Kiefer trabajó como conserje de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en Why, Arizona; dejó el puesto en 2014. Ahí, recogió decenas de miles de artículos confiscados y desechados por los agentes de la Patrulla Fronteriza ybillet propiedad de los migrantes que cruzaban la frontera de México hacia Estados Unidos. En 2007, comenzó a fotografiar los artículos.

“No podía dejarlos”, dijo.

El resultado fue El sueño americano, una serie de seiscientas fotografías que han sido expuestas en museos y galerías y que han atraído una importante atención mediática.


Kiefer comenzó a trabajar en la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por su sigla en inglés) en 2003, durante el gobierno de George W. Bush, y se fue ya avanzado el segundo periodo presidencial de Barack Obama.

Cuando los migrantes son arrestados, los agentes confiscan los artículos que llevan consigo, tal como cuando una persona ingresa a prisión, comentó Daniel Hernández, vocero de la Patrulla Fronteriza. Aunque el debate migratorio ha recobrado importancia en la presidencia de Donald Trump, Hernández comentó que ha habido pocos cambios en cuanto a lo que las personas que migran sin papeles pueden conservar después de su arresto.

Los artículos se catalogan, se almacenan y luego se devuelven. No obstante, hay muchas pertenencias que se quedan y acaban en la basura: ropa sucia, libros, carteras y fotografías. Otros artículos se confiscan, como alimentos, encendedores, cuchillos y todo aquello que se considere peligroso.

En una entrevista, Kiefer —quien vive en Arizona— habló sobre varias fotografías que tomó de los artículos confiscados. Sus comentarios fueron abreviados para fines de claridad.


‘Tuny’, 2014
Kiefer se encontró con los artículos confiscados cuando buscaba entre la basura alguna comida empacada que pudiera ser donada a un banco de alimentos. Encontró latas de atún, un alimento rico en proteína y fácil de llevar. “Se estaba tirando comida en perfecto estado”, dijo. “A los agentes no les gusta que se tire la comida. Así que comencé a recogerla. Luego comencé a ver otras cosas, como biblias, juguetes y rosarios. Fue desgarrador. No podía dejar esas cosas en la basura”.


‘Higiene bucal’, 2013
“Lo primero que me sorprendió fue ver todos los cepillos de dientes”, dijo Kiefer. “Había decenas y decenas de ellos en la basura. No estaba pensando en coleccionarlos como recuerdo. Estaba pensando que no deberían acabar en la basura. Encontré navajas suizas. Peines. Botellas de agua a la mitad, lo que era molesto: tenía que vaciarlas. Pero ese era mi trabajo”.


‘Nuevos Testamentos’, 2013
“Nunca he hecho un inventario completo, pero tengo quince o veinte”, dijo Kiefer sobre las biblias que recogió. “Eran biblias de Gedeón de bolsillo del Nuevo Testamento, impresas en Tennessee y en español. Así que llamé a la editorial en Tennessee y les expliqué que vivía cerca de la frontera y que quería saber más de ellas. Sentía curiosidad por saber cómo se distribuían y a quiénes se entregaban. La mujer con la que hablé pensó que estaba haciendo algún tipo de reportaje de investigación. Nunca me dijo”.


‘Billeteras y carteras’, 2013
“Las carteras todavía traían identificaciones”, comentó Kiefer de las muchas que encontró en la basura. “Y tarjetas de crédito. Era tan cruel. Estaban a salvo conmigo, pero no parecía correcto que un conserje pudiera encontrar estas cosas. Deberían estar seguras”.


‘Guantes’, 2013
“Cuando la gente ve esto, les recuerda al Museo del Holocausto”, explicó Kiefer, en referencia a los miles de zapatos confiscados en los campos de concentración que ahora se exhiben en el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos, en Washington. “No me siento cómodo hablando de eso”.


‘Jabón’, 2013
“Se pedía a los migrantes que entregaran sus mochilas”, dijo. “Los agentes las revisaban y tiraban lo que podían. Encontraban jabón. Nunca se me ocurrió coleccionar jabón. Digo, ni siquiera podían conservar su propio jabón”.


 
‘Condones’, 2014; ‘Anticonceptivos’, 2013
En la frontera se confiscan todo tipo de anticonceptivos, comentó Kiefer. De inmediato vio condones empaquetados, pero le costó más trabajo identificar las pastillas anticonceptivas porque el empaque no era tan obvio. “Tengo empaques de medicamentos de venta sin receta”, comentó. “Tuve que descifrarlo sobre la marcha”.


‘Montón de autos de juguete’, 2016
En 2001, Kiefer se mudó a Ajo, Arizona, que se encuentra a 16 kilómetros del centro de la Patrulla Fronteriza en Why. Ahí pudo costearse una casa propia y desarrollar su pasión por la fotografía.

“Tengo un estudio donde almaceno todo en cientos de cajas”, dijo. Se sintió sorprendido por la cantidad de juguetes que encontró en las bolsas de basura, incluyendo a un peluche de “Jorge, el curioso”, muñecas y decenas de carritos de metal. “Quería seguir los pasos de Walker Evans y Robert Frank”, dijo, en referencia a famosos fotógrafos que documentaron la vida diaria estadounidense. “Quería fotografiar a Estados Unidos”.