China retuvo muestras de un peligroso virus de influenza

Argentina y el Mundo 02 de septiembre de 2018 Por
El gobierno chino se ha rehusado a entregar a Estados Unidos muestras de laboratorio de un virus de influenza que evoluciona con rapidez y se podría convertir en la próxima pandemia mundial; sin ellas no se pueden desarrollar vacunas y tratamientos.
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Durante más de un año, el gobierno chino se ha rehusado a entregar a Estados Unidos muestras de laboratorio de un virus de influenza que evoluciona con rapidez: estas son necesarias para desarrollar vacunas y tratamientos, de acuerdo con funcionarios federales de salud.

A pesar de las persistentes solicitudes de funcionarios gubernamentales e instituciones de investigación, China no ha otorgado las muestras del peligroso virus, un tipo de gripe aviar llamado H7N9. En el pasado, ese tipo de intercambios prácticamente han sido una rutina conforme a las reglas que estableció la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hoy, debido a que Estados Unidos y China tienen una pelea comercial, algunos científicos temen que el intercambio vital de suministros médicos e información pueda lentificarse, lo cual obstaculizaría la prevención de la siguiente amenaza biológica.

El panorama es “diferente a la escasez de aluminio y granos de soya”, señaló Michael Callahan, especialista en enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina de Harvard.


“Poner en peligro el acceso que tiene Estados Unidos a patógenos de otros países y terapias para atacarlos socava la capacidad de nuestra nación para protegerse de infecciones que se pueden propagar por el mundo en cuestión de días”.

Los expertos coinciden en que es probable que la siguiente pandemia mundial provenga de un agresor reincidente: la influenza. El virus H7N9 es uno de los candidatos.

Desde que se originó en China en 2013, el virus se ha esparcido por granjas avícolas, hasta evolucionar en una cepa con un grado patógeno muy alto que puede infectar a los humanos. Ha matado al 40 por ciento de sus víctimas.

Si la cepa llegara a contagiarse entre humanos, las vacunas estacionales brindarían de poca a nula protección. En esencia, los estadounidenses no tienen ningún grado de inmunidad.

“La influenza pandémica es la enfermedad que se propaga a mayor velocidad”, comentó Rick Bright, director de la Autoridad para el Desarrollo e Investigación Biomédica Avanzada, una agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos que supervisa el desarrollo de vacunas. “No hay nada que la pueda contener o lentificar. Cada minuto es de vital importancia”.

Según un acuerdo que estableció la OMS, los países participantes deben transferir “de manera oportuna” muestras de influenza con potencial pandémico a los centros de investigación designados.

Lo más común es que ese proceso —el cual involucra papeleo, aprobación de varias agencias y un transportista autorizado— requiera de varios meses, de acuerdo con Larry Kerr, director de amenazas pandémicas y emergentes del Departamento de Salud y Servicios Humanos.


Sin embargo, más de un año después de que una ola devastadora de infecciones de H7N9 azotara Asia —se reportaron 766 casos, casi todos en China—, los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC) siguen esperando varias muestras virales, confirmaron el Consejo de Seguridad Nacional y la OMS.

Científicos del Departamento de Agricultura han tenido tal dificultad para que China les proporcione las muestras de influenza que han dejado de solicitarlas por completo, según un funcionario gubernamental que habló de manera anónima porque no estaba autorizado para hablar al respecto.

Al menos cuatro de las instituciones de investigación han dependido de un pequeño grupo de muestras de H7N9 de casos ocurridos en Taiwán y Hong Kong (las cuatro pidieron no ser identificadas por temor a tensar más las relaciones).

La Embajada de China en Washington no respondió a reiteradas solicitudes de declaraciones. El Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades tampoco respondió a las preguntas sobre la transferencia.

De acuerdo con los investigadores, cuando el virus H7N9 apareció por primera vez en China, el gobierno chino brindó la información de manera oportuna. No obstante, las comunicaciones han empeorado de forma gradual.

Sin embargo, algunos científicos que buscan comprender la evolución del virus mencionaron que se requiere una investigación intensa sobre un repunte súbito de infecciones que hubo durante la ola de brotes que ocurrió en 2016 y 2017.


Las tensiones comerciales recientes podrían empeorar el problema.

En abril, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos divulgó una lista con productos que estarían sujetos a aranceles, entre ellos productos farmacéuticos como vacunas, medicinas y dispositivos médicos.

Hasta ahora, ninguno de esos productos médicos ha llegado a las listas finales de aranceles. No obstante, las negociaciones comerciales de bajo nivel con China concluyeron el 23 de agosto con pocas señales de progreso, lo cual incrementa la probabilidad de aranceles adicionales.

Estados Unidos depende de China no solo para las muestras de influenza H7N9, sino también para suministros médicos, como mecanismos plásticos de goteo para soluciones salinas intravenosas, así como ingredientes para ciertos fármacos oncológicos y anestésicos. Algunos de estos se entregan por medio de un modelo de producción “justo a tiempo”; no hay reservas, lo cual puede ser peligroso si se interrumpe el suministro, señalaron funcionarios de salud.


Los científicos creen que los altos funcionarios de comercio de ambos gobiernos consideran que las muestras virales son casi como cualquier otro producto de laboratorio, y tal vez no estén familiarizados con su papel vital en la seguridad global.

“Los países no son dueños de sus muestras virales como no lo son de las aves en el cielo”, comentó Andrew Weber, quien supervisó los programas de defensa biológica del Pentágono durante el gobierno de Obama.

“Dado que este virus de influenza es una amenaza potencial para la humanidad, es escandaloso no compartirla de inmediato con la red global de laboratorios de la OMS como los CDC. Muchas personas podrían morir innecesariamente si China se niega a que haya un acceso internacional a las muestras”.