Por la falta de trabajo y la crisis, las ventas cayeron hasta un 40% en los comercios de la Meseta chubutense

Chubut 29 de septiembre de 2018 Por
Lo aseguró Oscar Hipólito Velázquez, propietario desde hace 25 años de “Ramos Generales Gastre”. Dijo que por la situación “la gente tiene mucha expectativa en la minería”. Se quejó de que los sectores antimineros “no viven en la zona” y recordó que cuando erupcionó el volcán Puyehue, en 2011, la zona se cubrió de ceniza, murieron miles de animales, pero “nunca se acercaron a ayudar” los que se oponen a la actividad.
meseta central
Una imagen de la Meseta chubutense.

En momentos en los que se conocen públicamente datos del INDEC sobre pobreza y desocupación y, en particular, su impacto en Chubut, las pequeñas localidades, que no forman parte de las zonas que se toman para las estadísticas oficiales, sufren la crisis aún más.

Es el caso de la Meseta del Chubut, donde los comerciantes de la región más aislada de la provincia ven cómo las ventas bajaron entre un 30 y un 40% en los últimos meses producto, sobre todo, de la falta de trabajo de los habitantes que hace que no cuenten con ingresos fijos.

“Tengo mi comercio hace 25 años y nunca pasó lo que está pasando ahora. Las ventas bajaron un 30%, hasta un 40%, y en un pueblo chico como el nuestro, con 1.000 habitantes, es mucho”, aseguró Oscar Hipólito Velázquez, propietario de “Ramos Generales Gastre”, de ese pueblo de la Meseta Central, ubicado a más de 400 kilómetros de Trelew.

“La desocupación es terrible, no hay obras. Y también influye mucho la inflación. Por poner un ejemplo, en los últimos cinco o seis meses la bolsa de harina pasó de 250 a 800 pesos”, ejemplificó.

En este contexto, Velázquez dijo: “Yo hablo mucho con la gente y están pidiendo que se dé el tema minero. Porque en los años 2004 y 2005 cuando empezó la empresa a trabajar, se hizo la exploración y había máquinas trabajando, se vendía bien, la gente tenía empleo. Pero se terminó la exploración y también esa actividad”.

El comerciante es padre de tres hijos adultos. “Uno se me tuvo que ir a Santa Cruz por la falta de trabajo, otro tiene un camión y trabaja cuando puede, y mi hija es secretaria en la cooperativa”, graficó.

“La gente está con mucha expectativa sobre la minería, pero no solamente para Gastre sino para todos los pueblos de la zona que la necesitan lo antes posible”, dijo.

Velázquez se quejó de la actitud de los sectores que se oponen a la minería. “Me generan malestar porque ellos no viven en la zona, que es una zona muy sufrida. En invierno nieva y a veces ni siquiera hay leña para la calefacción, por ejemplo”, afirmó.

“La gente de las ciudades tiene todo. Acá nosotros estamos a 450 kilómetros de Trelew, a 300 de Esquel. No es fácil”, agregó.

“Nos subestiman”

Velázquez recordó que cuando erupcionó el volcán chileno Puyehue, en el año 2011, “tuvimos 10 centímetros de ceniza y los antimineros nunca se acercaron a ofrecernos ayuda. La única que vino fue la empresa minera que nos ayudó con comida y a la gente de campo, que no tenía nada. Hubo gente que tenía 1.000 ovejas y se quedó con 200 o 300”.

Por ello, dijo que “cuando una empresa quiere dar trabajo, los antimineros lo impiden. Hacen fracasar esas oportunidades. Pero nosotros ahora estamos organizados. Nos subestiman porque somos pocos, pero hoy no nos van a venir a arriar”, finalizó.