Emprendedores locales destacaron su crecimiento y desarrollo como proveedores de la mina santacruceña Manantial Espejo

Región 04 de octubre de 2018 Por
Se trata de Alejandro “Jano” Mallada, que cuenta con una empresa de servicios con camiones y máquinas viales; y de Sandra Raful, que con su marido llevó la experiencia de la ferretería industrial “Vulcano”, de Trelew, a la vecina provincia.
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Alejandro "Jano" Mallada tiene maquinarias con su padre y trabaja para la mina.

Alejandro “Jano” Mallada y Sandra Raful junto a su esposo, Dante Díaz, emprendedores locales, destacaron el crecimiento que lograron como proveedores de la mina santacruceña Manantial Espejo, que opera la empresa Triton, cuyo titular es Pan American Silver, la misma firma que tiene a su cargo el Proyecto Navidad que, en la Meseta chubutense, aguarda por una decisión política para su desarrollo.

“Nosotros nos hicimos con la mina. Al principio mi papá le vendió un pedazo de campo a Triton para el desarrollo de la mina y le empezamos a dar servicios, primero solamente con un camión volcador y una retroexcavadora. Éramos dos. Ahora tenemos 35 empleados”, comentó “Jano” Mallada hijo, que sigue manejando hoy la empresa junto a su padre.

“Cuando se empezó a armar la mina, en 2008, ya no teníamos hacienda casi, porque la lana no valía nada por las consecuencias del volcán Hudson. Y nos dedicamos a armar una empresa para prestarles servicios a la minera Triton. Así armamos el primer galpón de servicios de mecánica, máquinas viales, camiones”, agregó.

A modo de ejemplo dijo que la construcción y luego la ampliación del dique de colas de Manantial Espejo estuvo a su cargo. “Triton hizo la ingeniera y nosotros, el trabajo de máquinas viales”, resumió.

“Nuestro trabajo principal es con Manantial Espejo, pero también se nos han abierto las puertas a otros emprendimientos, como Vanguardia”, afirmó, y añadió que, con la extensión de la vida de Manantial Espejo con dos proyectos nuevos, denominados COSE y Joaquín, “seguimos haciendo caminos, ingresos nuevos. El movimiento de suelos casi siempre lo hacemos nosotros”.

Mallada puso en valor que todos los empleados con los que cuentan están en blanco. “Para facturar a la mina tenemos que tener todo legal”, indicó.

El emprendedor destacó además que desde que se inició Manantial Espejo, la localidad de Gobernador Gregores, la más cercana, a 50 kilómetros “creció mucho”, aunque también lo hicieron otros pueblos cercanos, como San Julián donde, según su visión, “la parte política ha sabido aprovechar más lo que le puede sacar a la mina”.

En cuanto a lo ambiental Mallada dijo no haber tenido ni oído problemas, y destacó el trabajo de la actual gerente del área de medio ambiente en Manantial Espejo, Carolina Negre.

De Trelew a Gregores

Otro caso es el de Sandra Raful, cuyo esposo, Dante Díaz, pudo desarrollarse como proveedor a partir de su experiencia como impulsor de la ferretería industrial “Vulcano”, negocio emblemático de Trelew que hoy cambió su nombre a “Mateos SRL”. 

“Nos fuimos a trabajar allá y acompañamos el desarrollo de la minería. Nosotros vivíamos en Trelew, pero yo nací en San Julián, y Dante estaba buscando abrirse camino. Entonces fue solo a probar un año a Gregores. Abrió algo muy chiquito y todos los días viajaba a Manantial Espejo a preguntar cuáles eran las necesidades”, recordó Sandra.

“Comenzamos con un local chiquito, en el living de una casa. Y hoy tenemos un local de 400 metros cuadrados en dos plantas, con vehículos para transporte. Compramos utilitarios, camiones habilitados para transportar gas”, enumera.

Y además “abrimos una sucursal en Puerto San Julián porque a través de Triton nos presentaron en otras minas, contando la experiencia de cómo trabajábamos. Y hoy atendemos también a Cerro Vanguardia (a 200 kilómetros de San Julián) y atendemos otras mineras, aunque nuestro principal cliente es Manantial Espejo”.

“Hoy tenemos 5 empleados, todos de la zona. El negocio creció con nuestro esfuerzo. Incluso en 2008 y hasta hace un año y algo, estuvimos con una antena de Internet propia que nos salía una fortuna porque no había Internet. Fue difícil el momento de la instalación, pero hoy es otra la realidad”, agregó.

En cuanto a la actualidad de Gregores indicó: “Se duplicó la población desde que está la mina. Me acuerdo que, en la etapa de la construcción, no había alquileres por la cantidad de gente que llegó. Los servicios que no existían, no había celular. Hoy sí”. 

En cuanto a la posibilidad del desarrollo minero en la Meseta del Chubut afirmó: “Nosotros hemos hablado con gente de la zona, y les contamos la experiencia con nuestro negocio. La actividad controlada es lo mejor que lo puede pasar. Nosotros vamos de manera permanente a Manantial Espejo y hay animales cerca, no hay problemas ambientales. La gente se resiste a lo desconocido. Pero creemos que se pueda dar un desarrollo como el de la zona de Santa Cruz”.