Teodoro Petkoff, guerrillero de la libertad

Sociedad 04 de noviembre de 2018 Por
Falleció uno de los artífices de la izquierda democrática en América Latina y un crítico lúcido de la deriva autoritaria de Venezuela durante la Revolución bolivariana. Como guerrillero, político y escritor, fue un incansable defensor de la libertad y la democracia.
31Prieto-ES-master1050

A la edad de 86 años, acaba de morir en Caracas Teodoro Petkoff, uno de los políticos más sobresalientes del siglo XX venezolano. Aunque fue dos veces candidato a la presidencia de la república, no logró convencer a un electorado que se debatía entre los dos grandes partidos que dominaron la escena política de Venezuela entre 1958 y 1989.

A lo largo de su vida se atrincheró en la izquierda, primero como militante del Partido Comunista y luego como uno de los artífices de la izquierda democrática en todo el continente. Su libro, Checoslovaquia. El socialismo como problema, se convirtió en un alegato, un verdadero desagravio, en contra del totalitarismo que imperaba en buena parte del mundo, patrocinado por la extinta Unión Soviética.

En diciembre de 2012, luego de sufrir una caída que le produjo la fractura del húmero, la salud de Petkoff se deterioró progresivamente. Problemas cardiacos comprometieron la irrigación sanguínea al cerebro, lo que le ocasionó una pérdida gradual de la memoria. El hombre que había protagonizado dos fugas cinematográficas en la década de los sesenta, cuando era un guerrillero alzado en armas en contra de los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, no solo perdió su movilidad, sino su agudeza intelectual para escribir editoriales que ponían al desnudo la deriva autoritaria de Hugo Chávez y de su sucesor, Nicolás Maduro, convertido en dictador.


Como todo gran político, la vida de Petkoff está marcada por los claroscuros. Impulsado por una impaciencia incorregible y una pasión desbordada, tomó decisiones que lo llevaron a grandes fracasos. Insurgir con las armas contra gobiernos electos democráticamente fue, precisamente, el mayor de ellos. Pero Petkoff tuvo la osadía de rectificar y eso es algo que la reaccionaria izquierda borbónica, “que no aprende ni olvida”, no le perdonó nunca.

Diosdado Cabello, el segundo al mando de la autodenominada Revolución bolivariana, capitán retirado del Ejército, se convirtió en su gran enemigo dentro del chavismo. No perdió ocasión para entablar demandas judiciales en contra de columnistas y del propio Petkoff, a raíz de artículos de opiniones y de informaciones que se publicaron en el tabloide Tal Cual, la última cabalgadura editorial que dirigió Petkoff para oponerse a los desmanes del chavismo en el poder.

En 2006, al quedar expuestos los grandes fracasos de la oposición venezolana —el golpe de Estado de 2002, el paro petrolero de ese mismo año y el inexplicable y asombroso boicot a las elecciones legislativas de 2005—, Petkoff se convirtió en el gran operador político (y sin duda en el referente moral) de una oposición dividida y en desbandada. Hizo gala de toda su sapiencia política hasta convencer a tirios y troyanos para que volvieran al redil de la lucha democrática, pacífica y electoral. Sus gestiones para rescatar la democracia dieron resultado y fueron un ensayo precursor del gran triunfo de la oposiciónen las elecciones legislativas de 2015, a raíz de las cuales el chavismo pisoteó la Constitución de 1999 y hundió al país en la dictadura, la miseria económica y la crisis migratoria.

Petkoff siempre se sintió cómodo en las minorías, fue un gran agitador político y un orador de fuste. Su personalidad era un imán para los intelectuales que en la década de los setenta se mostraban inconformes con el bipartidismo de Acción Democrática y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI). La originalidad de la campaña electoral de 1973, el desenfado de su personalidad controvertida y la búsqueda incesante de nuevas ideas y propuestas políticas, le inyectaron un dinamismo innegable a la democracia venezolana.

El gran dilema de la izquierda en el mundo ha sido conjugar dos polos, en apariencia excluyentes: libertad e igualdad. Los ensayos en Asia, África y América Latina han devenido en dictaduras comunistas y en la socialización de la pobreza, tal como ocurrió primero en Cuba y ahora en Venezuela. Petkoff se opuso a esta política, convertida en mantra, con todas sus fuerzas.

En 2015, el periódico español El País le confirió el Premio Ortega y Gasset en reconocimiento a su trayectoria profesional. Petkoff no pudo viajar a la capital española debido a una orden judicial que le prohibía salir de Venezuela, a raíz de uno de los juicios que precisamente le entabló el capitán Cabello.

Ha muerto un guerrillero de la libertad, devenido en defensor a ultranza de la democracia, del pluralismo y el consenso, a quien podríamos ubicar a la izquierda de la democracia liberal. Aunque su trayectoria fue enormemente valorada por intelectuales y políticos de todo el mundo, su muerte será, en especial, una gran pérdida para Venezuela. Se apaga un referente intelectual que además tenía una faceta de periodista y escritor innegable. Un polemista de primer nivel. Son grandes cosas las que se lleva bajo el brazo, como su querido tabloide Tal Cual, que siguiendo su ejemplo seguirá en combate.

La izquierda perdió hoy a un moderador de sus ilusiones y desvaríos. La derecha, a un crítico acérrimo de la soberbia con la que minimizan la sed de justicia social de los pueblos. Desde este mismo momento, lo vamos a extrañar.

FUENTE: NYT