Una escuela de Comodoro participa desde hace 20 años en las Olimpíadas Argentinas de Biología

Sociedad 05 de noviembre de 2018 Por
Este año obtuvo dos medallas, una de plata y otra de bronce, en el encuentro realizado en Río Cuarto. El compromiso de los estudiantes, el factor clave.
Escuela de Comodoro Biología Marina

Las medallas de plata y bronce que días atrás obtuvieron en la Olimpíada Argentina de Biología, realizada en Córdoba, alumnos de la Escuela Nº 704 Biología Marina, es el resultado de un constante y arduo trabajo que se realiza puertas adentro del establecimiento donde la competencia nacional es un clásico entre los chicos.

Pero aunque para esta escuela de Comodoro Rivadavia participar en la Olimpíada sea algo habitual, los docentes celebran el entusiasmo con que los estudiantes esperan para comenzar a transitar el camino hacia la competencia: es largo, complejo y requiere un alto grado de dedicación, compromiso y organización personal.

“Para mí es sumamente importante que los chicos tengan la intención de participar, es muy fuerte la preparación que tienen que tener. Nos suele pasar que los chicos que empiezan a prepararse para el Nivel I después continúan participando en el Nivel II, con muchas expectativas”, dijo la profesora Ana Leiva, que desde 2005 prepara a los estudiantes de primero, segundo y tercero (Nivel I) para participar en este certamen.

Llegar a la instancia nacional no es sencillo. Este año fueron cerca de 400 equipos los que participaron por un lugar para estar en la última etapa, pero solo pasaron 40 de todo el país. Entre ellos: Abril Ariet Olmos, Sara Mancuello y Samuel Mansilla subieron al segundo puesto del podio y se quedaron así con la medalla de plata.

Unos días antes, la alegría la habían generado los estudiantes Ana Julia Aráoz Argüello, María Cecilia Aguirre de la Cámara y Facundo Opazo, acompañados por su docente Cecilia Calió, quienes obtuvieron medalla de bronce en el Nivel II.

Además, Ana Julia fue invitada a participar en la preselección para conformar los equipos para la Olimpíada Iberoamericana y la Olimpíada Internacional, en 2019.

“Siempre desde el equipo directivo y docente les planteamos la participación como desafíos personales para que ellos puedan ir avanzando en las temáticas, son chicos que tienen mucho interés no solo en la biología sino también en otras áreas, les interesa explorar”, agregó.

Dos décadas de Olimpíadas

Desde hace 20 años la escuela participa en esta competencia, en todas las instancias, en los distintos niveles. La primera etapa es la colegial que consiste en un examen individual a los interesados para determinar quiénes serán los estudiantes que, según un orden de mérito por los resultados, conformarán el equipo para competir en cada nivel, en representación de la escuela.

Esta vez, el examen en la instancia colegial fue un multiple choice de 30 preguntas y a partir de allí se armaron los equipos titular y suplente.

“Continuamos con una preparación para el intercolegial, que es una instancia bastante fuerte donde los chicos tienen temario muy amplio. Si bien el Nivel I engloba a chicos de primero a tercer año, los contenidos que deben estudiar muchas veces son temas que los adolescentes no ven en la escuela secundaria. Demanda una preparación muy fuerte de su parte”, dijo.

Por eso, son comunes los encuentros fuera del horario escolar, además de que los docentes preparan para el equipo apuntes y cuadernillos para que vayan estudiando temas de forma individual. “Este año fue particular porque estuve adherida a las medidas de fuerza, entonces fue un tiempo largo en el que no tuvimos contacto directo. Por eso, el esfuerzo de ellos es doblemente valorable porque llevaron adelante una gran parte del estudio solos y recién cuando pudimos encontrarnos, trabajamos un poco más a fondo pero ellos pusieron todo de su parte”, destacó Ana.

Desde la escuela, si bien se los guía y acompaña en especial en temas desconocidos, se alienta a los adolescentes para que estudien solos. “Lograr tener cierta independencia para prepararse, se empiezan a manejar solos; les presentamos los libros, de dónde sacar información y luego estudian por su cuenta. Los encuentros, más que nada, son para revisar la parte práctica”, indicó.