Latinoamérica demanda condena a caza de ballenas de Japón

Región 04 de diciembre de 2018 Por
Más de 60 organizaciones civiles latinoamericanas, regionales e internacionales hicieron un contundente llamado a los gobiernos de la región para condenar la continuación de la matanza de ballenas de Japón en el Santuario de Ballenas del Océano Austral.
Ballenero Japón

Tras el zarpe de la flota ballenera japonesa hacia aguas antárticas el pasado lunes, más de 60 organizaciones civiles latinoamericanas de 12 países, así como regionales e internacionales dedicadas a la conservación y/o investigación de la biodiversidad, hicieron un urgente llamado a los gobiernos de la región que forman parte de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), conocido como Grupo Buenos Aires, a condenar la continuación de estas matanzas en aguas del Santuario de Ballenas del Océano Austral.

En la carta, las organizaciones afirman que el Gobierno de Japón ha sido incapaz de demostrar que estas operaciones balleneras cumplen el objetivo de investigación científica establecido por la CBI y que no cuentan con la validez requerida por el Comité Científico de este organismo internacional.

También recuerdan que, tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia en 2014, que concluyó que las operaciones balleneras de Japón en Antártica son ilegales, su continuidad ha sido duramente condenada por la comunidad internacional en diversas acciones que destacan que estas cacerías violan las normas de la CBI y del derecho internacional.

Elsa Cabrera, directora del Centro de Conservación Cetácea y coordinadora de esta acción conjunta regional expresó: “Resulta fundamental que el Grupo Buenos Aires atienda rápidamente el llamado de la sociedad civil y lidere urgentemente una acción diplomática internacional para condenar duramente la continuación de matanzas de ballenas que han sido condenadas como ilegales por la más alta autoridad jurídica internacional, no cumplen las medidas establecidas por la CBI, se realizan en áreas protegidas por el derecho internacional y carecen de validez científica”.

En la temporada 2017/2018 Japón cazó en aguas del Océano Austral 333 ballenas minke de las cuales 122 eran hembras preñadas. Estas ballenas se suman a las casi de 15.000 que murieron arponeadas por la flota del gobierno japonés bajo la farsa de los programas científicos.

Los programas de Japón violan la moratoria sobre la caza comercial de ballenas y la integridad del Santuario del Océano Austral

Adicionalmente, las organizaciones firmantes mencionan que en octubre pasado la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) concluyó que la captura de ballenas sei bajo un programa de investigación “científica” similar al realizado por Japón en el Pacífico Norte, incumple las medidas de este organismo internacional debido al carácter comercial de estas matanzas. Al respecto las organizaciones civiles recuerdan que “considerando que la carne y productos obtenidos bajo el programa ballenero antártico son comercializados de manera similar a los obtenidos en el Pacífico Norte, resulta aún más necesario que nuestra región lidere una acción diplomática internacional contra estas matanzas. En especial considerando que éstas ocurren dentro del Santuario de Ballenas del Océano Austral, incluyendo el Área Marina Protegida del Mar de Ross”.

Finalmente, destacan que “las ballenas vivas cumplen un rol vital en el funcionamiento del ecosistema marino como fertilizadoras, secuestradoras de carbono y sostenedoras de biodiversidad en el suelo marino, como lo evidencian las dos resoluciones lideradas por el Grupo Buenos Aires y adoptadas por la CBI en 2016 y 2018.”.

Roxana Schteinbarg, coordinadora programas conservación del ICB manifestó: “Todo lo que necesitamos saber de las ballenas y su ecosistema lo podemos hacer utilizando técnicas no letales de estudio. No hay justificativo alguno para continuar matando ballenas en nombre de la ciencia. Japón solo busca la reanudación de la caza comercial. Estamos convencidos que esta solicitud tendrá una respuesta positiva por parte de las autoridades de Argentina y que, a través del Grupo Buenos Aires, Latinoamérica continuará expresando su firme oposición a las operaciones balleneras de Japón en el Océano Austral”.