Temporada de nieve en Esquel: La Hoya vuelve a inundar de sensaciones inigualables la cordillera de Chubut

Región 03 de junio de 2019 Por
Como cada invierno, a escasos 12 kilómetros de Esquel, el Centro de Actividades de Montaña La Hoya conjuga en su amplio predio, postales diversas que dan cuenta de la amplitud de posibilidades que ofrece su abundante nieve seca y virgen, reconocida en todo el continente. Una nueva concesión anticipa importantes innovaciones para beneficio de los visitantes.
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La mirada atenta descubre entre los bosques de lengas, en cada sector de la montaña, las risas de los niños deslizándose en culipatín; las familias enterrándose en la nieve, caminando sobre raquetas; la sorpresa de la pareja que pretende retener en sus fotografías toda la inmensidad del paisaje cordillerano desde la aerosilla; el grupo de amigos riendo alrededor de una mesa en alguno de los puntos panorámicos, entre chocolate, torta, vinos regionales y cerveza artesanal; y el vertiginoso descenso de los jóvenes, poniendo a prueba sus capacidades en el esquí y el snowboard, en circuitos tan desafiantes como seguros.

 

Novedades para seguir creciendo

Este año, la nueva concesión de La Hoya pretende facilitarle la vida a los visitantes con descuentos del 33 por ciento en la venta de pases online, a través de la página www.paseonline.com.ar. Se trata de pases que, una vez adquiridos, pueden retirarse directamente en la Terminal de Ómnibus de Esquel, con lo que el ingreso al complejo se vuelve más ágil y cómodo.

 

Esto se suma al anuncio de la inauguración de una nueva confitería en la cota 1600, moderna y con capacidad para 250 personas, que abrirá sus puertas oficialmente en septiembre para la tradicional Fiesta del Esquí, que este año cumple cuatro décadas. Allí mismo ya está en marcha un moderno patio de comidas y también se licitó el servicio de gastronomía en la base del cerro, se está reacondicionando el refugio del esquiador en la cota más alta y el complejo cuenta ya con pantallas leds de última generación, tanto en la base como en la cota 1600.

 

Una notable renovación tecnológica de todo el complejo, la ampliación de la playa de estacionamiento con capacidad para mil vehículos y mejoras en los accesos, rampas y escaleras, completan una necesaria inversión en innovaciones, cuya proyección a 30 años pretende seguir consolidando a La Hoya en su liderazgo nacional en lo que a oferta de nieve respecta.

 

El nuevo tarifario del CAM La Hoya ha definido que la temporada alta se extenderá entre el 13 de julio y el 2 de agosto y la media, del 6 al 12 de julio y del 3 al 30 de agosto, mientras que la temporada baja será del 31 de agosto al 30 de septiembre.

El acceso a la oferta del CAM La Hoya durante todo el día, entre la apertura y el cierre, en temporada baja cuesta 1240 pesos para mayores y 1030 para menores y seniors. En temporada media, 1530 y 1270 respectivamente; y en temporada alta, 1800 y 1490.

 

Nieve para todos

Abrigados hasta las narices, niños y jóvenes se prueban los esquíes en la escuela para principiantes, mientras en la guardería, con personal especializado, los más pequeños juegan con la nieve. En otro sector, mientras tanto, dotados de las más exigentes medidas de seguridad, cientos de aventureros desafían a la naturaleza en pistas con una longitud esquiable de 14 kilómetros, desniveles de hasta 645 metros y una inclinación máxima de 40 grados. Saltos, cajones, barandas y terrenos vírgenes proyectan la adrenalina de estos deportistas extremos, amantes de la libertad.

 

La Hoya contempla en su oferta a los principiantes en los deportes de nieve, a los experimentados aventureros y también a las familias, ya que entre las 30 pistas con las que cuenta, dos están reservadas para quienes se inician, hay 12 intermedias y cuatro paseos, que se suman a las cinco fuera de pista y las siete difíciles. De esta manera, nadie queda afuera de la oportunidad de disfrutar la nieve.

 

En tanto, once son los medios de elevación pensados para los diferentes públicos, los que cuentan con respectivos paradores y miradores panorámicos, para hacer la pausa con té y chocolate, tortas, cervezas artesanales y vinos regionales. En estos refugios, las charlas fluyen, como las selfies, con una escenografía natural inigualable, mayormente poblada por el inasible blanco de la nieve virgen y los manchones marrones del bosque de lengas, pelado hasta la primavera.

 

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