El Colegio Argentino de Ingenieros en Minas refutó argumentos contra la actividad

Sociedad 14 de marzo de 2020 Por Redacción
La entidad, que nuclea a 600 profesionales de todo el país, lo hizo a través de un documento en el que respondió a un grupo de científicos e investigadores que difundió un documento con ideas que la entidad identificó como falaces.

El Colegio Argentino de Ingenieros en Minas (CADIM), entidad con 65 años de trayectoria y compuesta por 600 profesionales de distintas zonas del país, emitió un pronunciamiento con el objetivo de refutar argumentos en contra de la actividad minera.

En particular, el Colegio, cuyo titular es Francisco Almenzar, respondió a un documento que difundió un grupo de un grupo de científicos e investigadores bajo el título “No es posible una megaminería sustentable”. 

En el pronunciamiento, el Colegio Argentino de Ingenieros en Minas respondió de manera pormenorizada a lo que consideró como argumentos falaces, a modo de consignas o slogans contra la industria minera.

Gran minería

Entre otras cuestiones sostuvo que “el término megaminería, técnicamente hablando, no existe”, ya que “las explotaciones mineras, en función de su magnitud o su desarrollo, se dividen en pequeña, mediana y gran minería”.

También refutó la afirmación de los sectores contrarios a la actividad por la cual se indica que la minería se encuentra prohibida en muchos lugares del mundo. Ante ello, el Colegio respondió que “muy pocos lugares en el mundo prohíben la explotación minera a cielo abierto, actividad que se desarrolla en países como Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, China, Chile, Alemania, Inglaterra, Finlandia, Suecia, por citar algunos de los que están a la vanguardia en materia de actividad minera”.

Agregó que “en Argentina, 7 provincias prohíben este tipo de minería, sin que se haya demostrado uno solo de los efectos perniciosos que sostienen en este punto”, y que “es una actividad constitucionalmente lícita, que produce insumos indispensables para el desarrollo de otras actividades industriales como impulsa el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional”.

Salud

En relación con los imaginarios que hablan de afectaciones a la salud, entre otras cuestiones CADIM afirmó que “miles de familias de compatriotas accedieron a los mejores ingresos que puede tener un trabajador en nuestro país”, al tiempo que “se dinamizó el comercio generando otros empleos. Además “hospitales y centros asistenciales se han modernizado con la llegada de la Industria Minera, cumpliendo para ello con el mandato del artículo 42 de nuestra Carta Magna”.

Y puso como ejemplo que “un indicador de mejora en la calidad de vida es el análisis de la mortalidad infantil. En la Provincia de San Juan en el período 2003-2016, se destaca una caída del 58,67% contra el 41,21% para el país”.

Generación de empleo

En cuanto a la diversificación productiva, se indicó que “la minería genera mucho empleo y de calidad en lugares donde la desocupación es muy importante y donde la pobreza mata por sus consecuencias. Pero además de dar empleos, demanda a las actividades tradicionales como ganadería y agricultura ya que aumenta exponencialmente en esas regiones las demandas de alimentos”.

“En las provincias mineras significó modernidad, nuevos empresarios locales, mucho trabajo de las actividades tradicionales que intensificaron sus producciones, ampliaron las superficies cultivables y generaron también emprendimientos hoteleros y gastronómicos que sirven no solo como soporte para la actividad minera, sino también para el turismo, el que con nuevos y mejores caminos, hospedajes y otras nuevas infraestructuras de comedores, estaciones de servicio e Internet, convocan al turismo al que le otorgan una oportunidad de que pueda desarrollarse masivamente desde La Puna hasta nuestro territorio más austral”, manifestó.

Agua

Entre otros aspectos, además, CADIM refutó la idea acerca de la utilización de grandes cantidades de agua para la explotación minera. Al respecto dijo que “la Mina Veladero, Gualcamayo y la Gran Minería de Pascua Lama y el Pachón emplearían, entre todas, el 0,71% del agua usada para la producción agrícola en San Juan”. Y que “durante el desarrollo de Mina Alumbrera en Catamarca se agregaron más de 1.500 hectáreas a la producción agrícola de Santa María, Belén y Andalgalá”.

En tanto agregó que “el proyecto Navidad en Chubut emplearía menos del 1,5% de los 7.650 litros por segundo que tiene como recarga anual la Cuenca de Sacanana, y que hoy se desperdician absolutamente”.

Minería en la vida diaria

CADIM añadió que “quienes se oponen a la gran minería metalífera deberían dejar de conducir automóviles (más de 80 elementos se utilizan en su construcción, 65 de ellos de origen metálico); no usar teléfonos celulares (68 elementos metálicos); abandonar cómodas casas o departamentos (33 elementos metálicos empleados para su construcción, más algunos otros que están presentes en la vida diaria: cocinas, ollas, cubiertos, cafeteras, microondas); desechar compras de computadoras de escritorio o portátiles (aproximadamente 80 elementos metálicos se emplean en su fabricación)”.

“Y si de oro se trata, no utilizar (además de celulares y computadoras) anillos, cadenas, collares, algunas cremas de belleza u otros artículos suntuarios que son de oro o lo contienen en su composición”, continuó.

Puso como ejemplo además que “no hay agro sin arados, sin tractores, sin consumir agua, sin sanidad vegetal, sin nutrición. No hay ropa confeccionada sin telares, sin agujas, sin sistemas de computación. Los médicos no se podrían valer de radiografías para hacer diagnósticos, ni resonancias, ni tomografías, ni siquiera la aguja de una jeringa, no se contaría con los minerales radiactivos para tratar y curar el cáncer”.

“No hace falta estudiar, solo pensar, y concluir en lo que nos convertiríamos si dejamos de valernos de los minerales que a diario produce y nos brinda la industria minera a los seres humanos de todo el mundo, también de Argentina”, agregó.

Y finalizó: “Una vez más, el Colegio Argentino de Ingenieros de Minas pone a disposición de la comunidad toda, sus cuerpos técnicos para debatir, esclarecer y ampliar conceptos sobre la actividad minera, y romper con aquellos mitos desde el conocimiento técnico científico adquirido durante nuestra formación universitaria”.

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