La lógica del escorpión

Cuando el impuso prevalece sobre la razón. Nota de opinión por Mario Bensimón (*)
Opinión27 de mayo de 2026Mario BensimónMario Bensimón

escorpión

En el momento que parecía que la enorme carrera musical de Charly García había concluido, el genial músico nos sorprendió a finales de 2024 con una nueva producción: “La lógica del Escorpión”, inspirado en una vieja fábula que relata un vínculo imaginario entre este arácnido y una rana.
La fábula, popularmente conocida, relata la historia de una rana que decide ayudar al escorpión a cruzar el río, creyendo en su promesa de no picarla porque ambos morirían ante tal evento. Sin embargo, en la mitad del trayecto, el escorpión decide picar a la rana, provocando la muerte de ambos. El impulso y la naturaleza del escorpión fueron más fuertes que lo que indicaba el sentido común y la razón.
La capacidad para razonar y evitar que los impulsos de la naturaleza prevalezcan, ha permitido la evolución humana en la búsqueda de consensos que definan nuestra manera de vivir.
Los consensos estables han posibilitado el desarrollo de las regiones, sobre la base de reglas de juego perdurables y conocidas por todos los actores.
Nuestra provincia, sin ir más lejos, surge a partir de un gran acuerdo que se manifestó en la Constitución Provincial de 1957 y en todo el plexo normativo que posibilitó el importante nivel de desarrollo alcanzado desde su nacimiento.
Pero en las últimas décadas, la política chubutense ha experimentado serias dificultades para alcanzar acuerdos sustentables que se manifiesten en políticas de estado que se pongan en práctica sin importar cuál sea la facción política gobernante.
En mi libro “Democracia y Desarrollo. El caso Chubut” (Ed, Remitente Patagonia) analicé las dificultades de carácter institucional y los incentivos que propiciaba el sistema político chubutense.
En tal obra sostuve que la decisión de los constituyentes de 1957 de garantizar la estabilidad del sistema político (fundados en razonables argumentos históricos y filosóficos que desarrollé en dicha oportunidad), había conspirado contra la colaboración política y, en definitiva, con la posibilidad de alcanzar acuerdos sustentables.
El afán por alcanzar altas dosis de “estabilidad” en un sistema democrático sumamente frágil, influyó en el constituyente, quién otorgó arreglos institucionales tendientes a que los gobiernos transcurran sus gestiones sin crisis política. La decisión de garantizar mayoría legislativa para el triunfador (16 diputados sobre 27), mandatos de legisladores coincidentes con los del ejecutivo, selección de representantes en lista sábana y en distrito único, fueron algunos de los arreglos institucionales seleccionados para tal fin.
Ahora bien, aquella decisión de garantizar gobernabilidad perdió de vista el papel de la oposición, que sólo tendría incentivos para acceder al poder en el próximo turno electoral, priorizando para ello acciones de bloqueo y desgaste.
La doctrina en la materia ha advertido que, este tipo de sistemas descripto como “mayoritario”, termina conformando un cuello de botella frente a decisiones que requieren un consenso mayor al habitual. En efecto, obras de infraestructura o inversiones con planes de negocios que se desarrollarán en más de un mandato exigen lo que el prestigioso constitucionalista Carlos Nino denominaba “superconsenso”.
Concluí en aquella oportunidad que  la democracia chubutense se caracterizó por una seria dificultad para generar acuerdos perdurables, y, como consecuencia de ello, para garantizar la seguridad jurídica imprescindible a la hora de atraer inversiones y, con ellas, generar trabajo genuino.
Pero más allá de los incentivos institucionales descriptos, lo que ayudaría a explicar la falta de colaboración política, parece oportuno preguntarse a esta altura: Cómo explicar los cambios de posición de los actores políticos según se encuentren en el oficialismo o en la oposición?
Cuánto influyen los impulsos naturales (La lógica del Escorpión) en los cambios abruptos de percepción sobre los diversos temas que experimenta la política chubutense?
Los ejemplos se nos caen de los bolsillos. 
Hemos visto a la UCR en los noventa propiciar la actividad minera que rechazó durante el gobierno de Das Neves, o al propio Das Neves rechazar la ampliación del Superior Tribunal de Justicia frente a la propuesta del entonces gobernador Lizurume y finalmente ampliar el número de Ministros durante su mandato.
Si se evalúa que el acompañamiento por parte de las facciones de oposición a aquellas decisiones estratégicas garantizará mejores condiciones de gobernabilidad al momento de acceder al poder, sería sencillo concluir en la notoria influencia de la lógica del escorpión en la irracional estrategia.
Si bien es cierto que cada gobierno se encuentra condicionado por las decisiones del gobierno anterior y el contexto en el que asume, hay determinadas condiciones que van conformando características estructurales de la realidad provincial.
Algunas de estas características que asoman a esta altura como dificultades de tipo estructural serían: una matriz productiva herida de muerte, un gasto de personal desmesurado en relación a los ingresos y niveles de autonomía económica que dependen exclusivamente de un elemento exógeno, ajeno a la voluntad del poder político local, el valor internacional petróleo.
El sostenimiento de este diagnóstico pone en juego las condiciones de gobernabilidad que evaluaban los constituyentes, condiciones que ya no reposan, como en 1957, en meros arreglos institucionales, sino que cruzan las condiciones de autonomía real de la provincia. 
Frente a ello, desde un punto de vista racional y haciendo prevalecer objetivos colectivos, uno podría sostener que la salida de las dificultades estructurales requiere de “superconsensos” que muestren políticas de estado sustentables y brinden condiciones de estabilidad hacia los inversores.
Pero aún evaluando incentivos “egoístas”, parece imprescindible abordar las dificultades descriptas como “estructurales”, con el afán de garantizar las elementales condiciones de gobernabilidad por parte de las facciones que se mantienen con chances de acceder al poder.
La experiencia demuestra que la lógica del escorpión y sus impulsos irracionales no nos ha permitido alcanzar la orilla, esa orilla del desarrollo, de las inversiones, y del trabajo genuino.

(*)  Abogado (UNLP) - Maestría en Derecho Constitucional (UNPSJB).  Autor de "Achicando los Arcos" y "Democracia y Desarrollo: el caso Chubut"

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